Así puede afectar el encierro a niños en México

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El confinamiento tendrá un impacto positivo y negativo a nivel emocional, físico y social.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Educación Pública, son cerca de 26 millones los niños menores de 16 años que llevan ya casi un mes sin ir a la escuela y con la recomendación oficial de no salir de sus casas ahora hasta finales de mayo. Muchos, sobre todo los que asisten a una escuela privada, han podido tomar clases en línea, otros se enfrentan a tareas interminables, algunos más han visto la contingencia como unas vacaciones largas en las que se pueden levantar tarde, disfrutar a sus papás todo el día y comer más postres.

 

Para expertos en psicología, nutrición y pedagogía, el confinamiento que ha traído consigo la propagación del coronavirus COVID-19 tendrá un impacto positivo y negativo a nivel emocional, físico y social en los niños, resultado del permanecer en su casa muchas más horas de lo acostumbrado, no realizar actividad física, cambiar sus rutinas e incluso su alimentación.

 

Un primer ejemplo: a diferencia de los adultos, el peso y la salud de un niño depende en un 80% de la actividad física que realiza, por lo que el confinamiento necesariamente repercutirá en este aspecto, afirma la nutrióloga Mariana Hinojosa.

 

A ello se suma la falta de exposición a la luz solar, que impacta en sus niveles de vitamina D, que a su vez influye incluso en el estado de ánimo, advierte.

 

 Para Xóchitl Castañeda, directora del centro especializado “Psicología para Niños”, las principales afectaciones que pueden vivir los niños en estos tiempos de confinamiento son la falta de socialización, sobre todo en edad escolar, quienes expresan con mayor frecuencia cuánto extrañan convivir con sus amigos, además de que muchas escuelas han incrementado la carga académica, lo que les puede generar más ansiedad.

 

En los preescolares en cambio, los papás podrán ver a sus niños irritables y confundidos, pues por su edad todavía no pueden comprender la razón por la que no pueden salir de sus casas y pueden vivir esta etapa como un castigo.

 

“Está muy delicada la situación porque si para un adulto es difícil comprenderlo, al menos tenemos la oportunidad de ponerlo en palabras a diferencia de los niños y sobre todo a los menores de 6 años les cuesta mucho trabajo entender lo que es un riesgo porque es algo que no están viendo, y poder entender que la causa de este confinamiento es consecuencia de este riesgo es muy complejo para ellos y desata sentimientos que no pueden procesar. A esta edad tienen poca empatía y les cuesta entender que hay otros niños en la misma situación que ellos”, plantea.

 

Para Castañeda, es posible que en los meses posteriores al levantamiento de la contingencia se encuentren casos de estrés postraumático en los menores a causa de lo vivido en esta etapa, el cual se puede manifestar principalmente en cambios en su comportamiento e irritabilidad.

 

En el mismo sentido, Castañeda destaca que esta etapa debe ser aprovechada para trabajar una de las partes más vulnerables en la pandemia: la salud mental, pues ni los padres ni las escuelas están acostumbrados a atender este tema en los niños.

 

“Creo que después de cuidar la salud física -estamos lavándonos las manos, no saliendo-  lo que sigue en orden de prioridades es cuidar la salud mental, no solo es que me centro y se me quita la ansiedad, sino de buscar ayuda, ahorita toda la gente debería de tener sesiones de grupo al menos una vez a la semana o a la quincena en donde hablar de cómo nos estamos sintiendo porque estamos acostumbrados a desviar nuestras emociones. 

 

“En lugar de estar enseñando matemáticas, las escuelas deberían de poner a los psicólogos escolares a hacer grupos con niños, ponerlos a interactuar y hablar de sus emociones en lugar de que solo hagan la tarea juntos”, propone.

 

A pesar de este escenario, todas las especialistas consultadas coinciden en que el confinamiento puede representar también una oportunidad para los niños: no solo para convivir de una manera diferente con sus papás, llevar una vida más relajada lejos de las prisas y las presiones cotidianas, sino también para desarrollar su tolerancia a la frustración y su capacidad de resiliencia.

 

Con información de Animal Político.


 

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