Políticos: marca registrada

De cara al 2018, algunos de los presidenciables no quieren goles en contra y se han blindado registrando sus nombres como marcas ante el IMPI. Hasta el polémico candidato presidencial Donald Trump ha comenzado este trámite en MéxicoLos participantes aún no saben si jugarán la contienda del partido que va a comenzar, pero están tomando previsiones para no recibir un gol.
No saben si estarán en la banca, pero ya traen el uniforme bien puesto en espera de ser los titulares de su equipo en la contienda. Lo importante ahora es preparar a la defensiva que los ampare de un gol tempranero en el 2018.
Al menos tres funcionarios del gabinete, un dirigente nacional partidista, tres gobernadores y un excontendiente presidencial tienen registrado su nombre como una marca ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
Si tu nombre va a estar en todas partes, hay que protegerlo, así piensan los presidenciables. Aparecerá en las bardas, en las camisetas y en las redes sociales en Internet, donde puede tener implicaciones en las que lo mejor será tenerlo protegido.
El secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong ya protegió su nombre como una marca para “campañas publicitarias”, y también los secretarios de Educación y de Hacienda, Aurelio Nuño Mayer y Luis Videgaray Caso, respectivamente; el priista Manlio Fabio Beltrones, los gobernadores Eruviel Ávila, Rafael Moreno Valle, Jaime “El Bronco” Rodríguez Calderón y Andrés Manuel López Obrador.
Estos políticos saben que un acta de nacimiento es insuficiente para proteger su nombre. Tramitaron el registro de marca como si fueran un producto original que sale a conquistar el mercado. ¿Acaso eso no son las campañas políticas? Así como lo hacen las refresqueras para que nadie les copie su fórmula en el mercado, como lo hacen las cadenas de restaurantes y golosinas.
Los candidatos buscan sobre todo una protección moral ante la ley. Por ejemplo, con este reconocimiento puede ser más fácil ganar un litigio por información errónea o difundida en Internet desde una cuenta paralela o “perfil engañoso”. Las campañas publicitarias con estos nombres deberán de tener la autorización del titular. Es como salir a la cancha con unas buenas espinilleras.
La protección industrial les da la oportunidad a los autores o dueños de los registros de proteger su nombre, así como exigir que se mantenga la integridad de sus obras y de su título y con ello impedir su reproducción en forma imperfecta o desfigurada.
“De la vertiente que corresponde al derecho autoral conviene decir que la creación de la obra intelectual protegida legalmente, confiere al autor dos grupos de prerrogativas, dos aspectos de un mismo beneficio: el que se conoce como derecho moral o derecho personalísimo del autor y el derecho económico o pecuniario. En realidad no se trata de dos derechos, sino de dos aspectos o fases del mismo derecho”, afirma David Rangel Medina en su ensayo ‘Derecho de la propiedad industrial e intelectual’ publicado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.
En México, el reconocimiento al derecho de protección de datos personales, en los que se incluye el nombre y otras informaciones, inició apenas en el año 2000, cuando se promovieron diversos proyectos legislativos que no rindieron grandes frutos.
En 2007, el Congreso de la Unión aprueba una reforma al artículo sexto constitucional, aquel que contempla lo relacionado con la libertad de expresión, en el que establece la protección de los datos personales y la información relativa a la vida privada, así como el derecho de acceder y corregir sus datos que obren en archivos públicos.
No sería raro que en los próximos días haya más registros de presidenciables y candidatos a otros puestos con miras a la contienda de 2018, aunque el registro lo pueden realizar en cualquier momento, pues la ley mexicana protege a los dueños de sus nombres y hasta de sus apodos en caso de controversia, es decir, un nombre como marca no puede ser registrado por un tercero.
La ley establece que no podrán ser registrado como marca “los nombres, pseudónimos, firmas y retratos de personas, sin consentimiento de los interesados o, si han fallecido, en su orden, del cónyuge, parientes consanguíneos en línea recta y por adopción, y colaterales, ambos hasta el cuarto grado”.
La Ley de la Propiedad Industrial, en su artículo 89, indica que “el nombre propio de una persona física, siempre que no se confunda con una marca registrada o un nombre comercial publicado” puede constituir una marca.
Es el caso de estos candidatos cuyo nombre ahora, en el contexto de las campañas políticas para las elecciones de 2018, es además una marca registrada. La pelota ya está en juego. Lo importante por lo pronto es acoplarse al terreno para dar un buen juego y no recibir un susto tempranero que desencadene una goliza.
Ocho ya prevenidos
Al menos ocho presidenciables ya están listos para la contienda en materia de protección industrial de su propio nombre en busca de contrarrestar la posible guerra sucia en su contra.
El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, ya registró su nombre para su utilización en campañas publicitarias.
El 29 de abril pasado solicitó el registro de su nombre como marca nominativa para su uso en “campañas publicitarias” con los expedientes 1741990 y 1741992.
Lo mismo hizo Aurelio Nuño Mayer, de acuerdo con los expedientes 1256274 y 1256277 desde el 8 de marzo de 2012. En esa misma fecha se dio de alta el secretario de Hacienda Luis Videgaray Caso, de acuerdo con los expedientes 1256283 y 1256285.
Los secretarios tienen dos registros cada uno, uno con sus dos primeros nombres y el otro con sus apellidos maternos.
Con información de Reporte Índigo
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